El otro día ví a un músico en el metro, sentado en el suelo.
Vestía jeans rotísimos, una camiseta negra, un chaleco café, y su cabello largo y castaño claro le daban un toque de mendigo querible... Además, llevaba una guitarra eléctrica...
Tenía cara de pena, y el inconfundible aroma a tabaco y ron que tienen los músicos, mas un halo de misticismo que lo envolvía, le daban el aspecto del típico suicida que necesita gritar lo que siente a través de música,sea fea o exelente,con gritos desgarradores o hermosos juegos de voces....
El punto es que, este muchacho abrazaba la guitarra como un náufrago se aferra a una tabla.
Me dió pena verlo así...
De seguro lo único que quería era llegar a ella...a los brazos de quien lo ama con su vida...
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