jueves, 24 de diciembre de 2009


Y bueno, nuestro destino es perecer, marchitarnos como flores sin agua, agonizar poco a poco en la larga espera que llevamos a cuestas...
Sin embargo, fuimos bellos alguna vez; vivimos en plenitud en algún momento; vivimos de verdad en algún momento...
Y esto es, sin duda, el vivir: disfrutar los momentos. Disfrutar las tristezas, llorar las alegrías, tenderle una trampa a la mera existencia burda e intrascendente.
Emborracharse, pelear, sangrar, respirar y despertar en un parque desconocido por el frío de la mañana, con un sol molesto en la cara, con las ropas frías y húmedas por el rocío matinal...
Y descubrir que sí, que se vive aún. Después del dolor, de la nariz rota y la sangre seca que mancha tu ropa y parte de tu rostro, descubrir que sientes el aire frío entrar en tu cuerpo, el zumbido de los autos y los buses que salen temprano llevando los fardos humanos que devorarán las empresas, el sol calentar poco a poco tus agarrotados miembros...
Oh!Sí. Vale la pena despertar cada mañana para recibir los nuevos golpes de la vida y descubrir que, después de todo, la venciste y aún sigues viviendo...
Un día más, por lo menos...

lunes, 7 de diciembre de 2009

Después de un par de años volví a mis tierras, de donde me fui dejando tristezas y alegrías vivas en el recuerdo de otros que me vieron en mi gloria. Sentía alegría al entrar de nuevo por aquellos recintos tan familiares para mí; caminé hasta el portal, donde los guardias me recibían con sonrisas y respeto en aquellos días.Hoy el umbral del portón estaba oscuro y sombrío, y los guardias me miraron con recelo, como a quien vuelve desde la muerte con una carga de putrefacción sobre su espalda. No había sonrisas en sus semblantes: sus rostros delataban temor antes que respeto, desconfianza antes que lealtad hacia quien, hacía un tiempo no muy distante, derrotara a las fuerzas opresoras que sitiaban al pueblo durante décadas.
Fui tomado prisionero; así lo dictaba la nueva ley: nadie que se acercara a las puertas sin ser invitado era amigo del rey, y sería inmediatamente llevado a la corte donde su señoría proclamaría la sentencia.
Al ver que no se atrevían a tomar mis manos, caminé libre por lo que fue alguna vez mi hogar, aún cuando me rodeaban cuatro hombres armados.
Me sorprendió advertir que mi gente había aceptado la soberanía de un rey. Nunca pensé que aceptarían sin ofrecer resistencia, sin vender caras sus vidas al ver que se amenazaba su libertad.
Fui llevado hasta la corte, donde el rey me miró y escuchó a los guardias el como había llegado a la puerta.
Al ver al rey, me dí cuenta de que era el mismo enemigo derrotado tanto tiempo atrás, que había vuelto y dictaba la sentencia contra su antiguo matador, proclamando la venganza con una amarga sonrisa en los labios.
Me condujeron a los calabozos,donde no había espacio para un ratón.Lleno de personas que poco guardaban de su apariencia producto del sufrimiento que debieron sufrir.
Entré en una celda atiborrada de gente, entre la cual muchos reconocieron las marcas de mi cara, famosas por la forma en que fueron grabadas en mi piel. Varios se postraron, saludando a su antiguo señor, mientras otros revisaban la imagen que les ofrecía, sin poder creer que fuera el mismo que un día los dejó para perseguir a la Sombra.
Los hombres me contaron que la misma gente que antes luchó junto a mí, al ver que no volvía, decidieron entregar la ciudad al enemigo que había reaparecido haciendo correr la noticia de mi muerte. Mientras una parte de las personas presentaron batalla ante el enemigo,la gran mayoría abrió los portones y las distintas entradas para que el ejército oscuro no tuviera impedimentos. Sólo ellos sobrevivieron a la matanza, y quizás fuera mejor que hubieran dejado de ver la luz en esos días.
¿Qué puedo hacer yo para cambiar todo esto, si la gente a la que intento proteger regal su libertad y no intenta salvarse por sí misma?
Aún espero la ejecución, mientras los esbirros del nuevo rey se divierten con las torturas que inventan y traen a las celdas cada día...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Es hermoso el concepto de lealtad que esgrimen los políticos para validar sus campañas presidenciales. Me parece cómico como los concertacionistas buscan argumentos cada vez más estúpidos y débiles para convencer a los votantes de que ellos deben mantenerse en el poder, mientras Piñera intenta comprar los votos con promesas de bonos en dinero y puestos de trabajo para los ministros. Y Frei llama a la lealtad de cada uno de ellos con la concertación...
Y yo pienso,¿acaso no deberían ser leales y fieles con la gente en vez de con un partido político?
Estos son los personajes que corren con mayor ventaja para gobernar nuestros destinos durante cuatro años: seres que no buscan el provecho del país en general, que no buscan mejorar la calidad de vida de nuestra gente; son niños pequeños e inmaduros que pelean por ver cual facción política es la mejor...
ME DAN ASCO...
Y este es el problema de la democracia.Intento no desmerecer la lucha de todos los hombres y mujeres que lucharon por volver a la democracia, por volver a un estado libre, pero me doy cuenta de que la gran falla de la democracia en sí es el factor humano: éste año no hay candidatos buenos y capacitados para ser presidentes, pero como aquí los partidos políticos tienen la última palabra, ellos escogen al weón con más plata, al que se puede meter a la gente en el bolsillo para mantener su imperio "democrático y libre".