domingo, 28 de noviembre de 2010

Si, a veces pasa.
Pasas de pasar frente a mí,
con cara de pasajero paciente,
que espera a que pasen frente a su cara
miles de recuerdos pasajeros y
reflejos de imágenes pasadas.
Qué pesadas son las pesadillas
cuando pasan las madrugadas,
y uno sólo quiere pasar a llevar las nubes
brumosas,
estancadas en pasadizos de azul profundo,
con voces y rostros de peces posados en sus
muros y paredes,oscuras de tanta orina y vómitos,
pasadas a gente y mente.
Que demente es la gente, que pesa y sopesa
sus pesadillas pasadas en instantes pasajeros,
como peces pesados que corren bajo el agua dura y
negra,y miran hacia atrás tan sólo de pasada.
Peces colgando entre planetas y osarios revueltos entre
el azúcar y el mate que me beberé.
Mate con pasas y canastos con nueces que morderé,
tragaré y vomitaré frente a esas paredes pasadas
a mente y gente,orinados por sus pesadillezcos pasadizos comunes.
Todo esto, que ya es pasado.

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