Cuarta o quinta noche de insomnio. En la cama me esperan miles de cosas por hacer, menos dormir. Las palabras llenan el espacio vacío entre el techo y el piso, revoloteando levantando ráfagas de aire con sus alas letradas.
Me revuelco entre las sábanas buscando comodidad, y aunque el sueño me consume, mis ojos se niegan a cerrar el día. Se mueven: bailan de una sombra a otra, escudriñando los secretos de la noche misteriosa y avivando viejas historias que pocos recuerdan.
El viento se llena de zumbidos, las escaleras rechinan y cruje la casa completa.
No es un terremoto, son los almohadones de mis ojos que intentan cerrarse y remecen la vida.
Oigo perros ladrando; pronto puede que me una a su algarabía.
Las horas pasan con lentitud diabólica, alargando esta insomne oscuridad. El tiempo intenta quebrar mis nervios, mientras las luces de neón silban su monótona canción fuera de mi ventana.
Camina, mirando con extrañeza las luces apagadas de una ciudad que se ha perdido en la sombra
Los faroles irradian surcos evanescentes que atraviesan el aire y se pierden en la distancia...
¿Dónde va el arado lumínico que le hace frente a la noche?
La cama se vuelve un horno, la ropa quema mi piel y duermo sobre rocas afiladas.
Los sueños inducidos por narcóticos tienen ese... qué se yo...
Mis ojos se separan cada vez más, y las formas que creían distinguir van desapareciendo. Ahora empieza a agitarse la respiración, el latir antes suave ahora es sinfonía desenfrenada. Empiezo a sudar.
Estoy en un charco que se enfría rápido, y no puedo nadar.
El cuerpo se niega a entregarse; sufro de espasmos, los párpados se rajan y los ojos quedan expuestos. La boca sabe amarga y pastosa, y desespero.
No más, déjalo así. Quiero dormir, no molesto a nadie mientras estoy inconsciente.
Caras de papel que se rompen y se queman. Caras de papel que se rajan y se doblan. Caras de papel que me escupen. Caras de papel verde que se esconden. Caras de papel que bailan frente a mí, y yo no me puedo mover; estoy sordo.
Pupilas dilatadas, vasoconstricción, piel de gallina, frente perlada.
Estoy ciego. Soy perro que ladra. Estoy mudo. Soy palabra que vuela. Estoy sordo. Soy ventolera en el parque. Estoy muerto. Soy bala que quema.
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