domingo, 25 de octubre de 2009

Guitarra iluminada sobre un piano difuso en su opacidad,
distintos soles sobre la nada que es un cerebro fuera de la cabeza de su dueño.
Siete caballos sobre sus respectivos jinetes, caminan en seis patas a través de las columnas vertebrales de los muchachitos que juegan al capitalismo subversivo.
Cadenas en los pies que nos sujetan a la tierra, colgando de cabeza ante la inmensa vastedad de la nada salpicada de lumbreras titilantes.
Flautas grandotas, gordas y jugosas,gargantas desgastadas y manchadas de cigarro, puntazos en la espalda, un poco de sangre en el suelo, y san se acabó.

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