¡NO TE TIRES POR LOS BARRAAAAANCOOOOS!
El palote obeso se lanzó, y las rocas acariciaron su piel rugosa y áspera.
Arriba, el pájaro Do lo miraba extrañado, preguntándose si le hubiese dolido sacarse la cresta.
Abajo, el perrolanudo lo aguantaba, esperando recibir al palote en su soberbia caída.
El palote caía y se rompía los huesos, pero le daba lo mismo. Total, todos decían que no tenía huesitos.
Al fin, el perrolanudo lo atrapó con una media voltereta en resostenidomayorbemolbecuadrocontrecenadisminuida,sujetándolo en el aire y apretándolo más de la cuenta.
Los ojos del palote obeso se desprendieron de su cara, y de paso se le salió el alma por el trasero, pero no importaba, total, todos decían que no tenía alma...ni trasero.
Los ojos del palote comenzaron a mirar hacia arriba, y vió al pájaro Do sacándose la cresta de la cabeza, y comenzando a gritar, el resto del cuerpo se agitó en las manos del perrolanudo.
Este se dió cuenta,por lo tanto se lo hecho a la boca y lo masticó.Tenía mal sabor, pero le pareció acorde a la forma de ser del palote obeso.
Ese fue su final,entregado por uno de sus amigos.
Pero aún así, los ojos seguían mirando hacia todas partes con renovado interés.
Total, todos decían que no importaba.
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