Y simplemente, como si nada, decides abandonar mi vida, donde siempre aparecías sobre el escenario, y la luz te iluminaba como protagónico de la escena, exclusivo protagónico...
Y te vas, sin pensar en lo que dejas atrás, en lo que provoca tu ausencia en mi cotidianeidad...
Y nunca te dije todo lo que pensaba, no te dí lo que quería entregarte, no te abracé cuando pude...
Y no me queda más que guardarme todo lo que no te entregué, ya que tal vez jamás vuelvas, o quizás seas un fugaz resplandor en este escenario vacío y triste, donde sólo permanezco, donde no queda nadie sin extrañar tu sonrisa, donde mi alma se rompe en pedazos recordando tu figura, tu piel suave, tus perfectas imperfecciones, tu alegre saludo matinal y nocturno, y desde hoy, tu eterna despedida, fugaz, cordial y fría.Lejana...
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