Pues sí...
Con veintiún años encima, y veinte que quedan por atrás,
¿qué le puedo decir a la gente que de una u otra forma ha estado
involucrado en está vida? Con las rarezas que conlleva conocerme, con
las alegrías y pesadumbres, con los caminos desandados y las paredes derrumbadas.
Podría decirles a todos quienes han sido mis compañeros (de vida o de luchas, tanto políticas como riñas callejeras) que no podría seguir avanzando por los adoquines que hemos ido desarmando juntos, o que jamás podría lograr las cosas que deseo sin vuestra presencia.
Pero, tras veintiún años vividos, no he aprendido a ser directo y lo suficientemente valiente para decírselo a la cara a cada uno de ustedes.
Quizás borracho encuentre los bríos y la hombría para llorar, sinceramente, frente a vosotros y decirles lo que en realidad vale decir en este mundo:
Sóis mis amigos
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