martes, 13 de marzo de 2012

- Te... ¿Te puedo decir algo?
-Claro
-No quiero que este cigarro se acabe...-
Humo que escapa por la ventana, luz temblorosa y sonidos de metralletas amenazan la noche- No sé si ... si haremos alguna diferencia estando aquí. Creo que simplemente pasarán sobre nosotros y moriremos... no quiero morir... no quiero que este sea mi último cigarro... me faltan muchas cosas por vi...vivir... No conozco el mar, ¿sabes? Cuando me enlisté, pensé que sería co...como un paseo y que conocería la costa... pero me asignaron acá...-
la casita, frágil y destartalada, se estremece desde los cimientos- A veces... por la noche recordaba a la gente que... que vi alguna vez en la calle... y des...deseaba estar con ellos nuevamente... saber que harían al didía siguiente... ¿Crees que sepan que los estamos defendiendo?
¿Crees que alguna vez escucharán de nosotros?
-No lo sé- respondió taciturno- , pero esta noche, los dos sabremos que fuimos valientes, pase lo que pase después...
Las ventanitas explotaron, las paredes crujieron y cayeron en desorden y el fuego rasgó la noche, mientras la temblorosa luz se disipaba y el sonido metálico y terrorífico de las metralletas zumbaba y convertía la penumbra en baño de sangre.
Mientras tanto, en el suelo, bajo una lluvia de astillas y vidrio molido, un cigarro se apagaba...

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